La noche no importa cuán fría sea, no importa el día la luz que irradie... recuerdo de tu cadáver, de tu mirada lenta, de tus manos sucias de mi alma muerta.
Sospecho que se supone que un blog ha de ser algo cerrado, redondo, como una novela, como una obra de arte completa y finalizada, pero yo nunca he respetado esa ley no escrita, ni siquiera he soñado con la posibilidad de cumplirla, así que la rompo una vez más. Merece la pena. Os echo de menos a todos.
Existe un espacio entre notas, una distancia entre las frecuencias oblicuas que rigen el mundo, un espacio vacío, intangible, donde podría haber otras frecuencias otras veces, pero no ahora. No están, no tienen, son. No viven en ningún instante reconocible, no disponen de un tiempo escrito, pero son dueñas de sí mismas, y a veces desaparecen, como un castigo merecido a los idiotas que no saben que hay un factor oculto, misterioso, más allá de sus narices achatadas que describen el final de su recorrido visual.
Así todo, sólo conozco una verdad absoluta, que en este caso es sin embargo una mentira: la nada. A partir de aquí todas las cosas cobran sentido, y las sombras murmuran belleza.
If you're travelin' in the north country fair, Where the winds hit heavy on the borderline, Remember me to one who lives there. She once was a true love of mine.
If you go when the snowflakes storm, When the rivers freeze and summer ends, Please see if she's wearing a coat so warm, To keep her from the howlin' winds.
Please see for me if her hair hangs long, If it rolls and flows all down her breast. Please see for me if her hair hangs long, That's the way I remember her best.
I'm a-wonderin' if she remembers me at all. Many times I've often prayed In the darkness of my night, In the brightness of my day.
If you're travelin' in the north country fair, Where the winds hit heavy on the borderline, Remember me to one who lives there. She once was a true love of mine.
Existe una costumbre social que califica elarte que no entiende como algo valioso. A mí eso me parece una mierda. Yo hay cosas que no entiendo y no me avergüenza decirlo, quizá es que no tengo muchas dotes o que soy un desvergonzado, vaya usted a saber. Pero cuando algo no te encaja lo mínimo es no decir lo contrario.
Si alguien me dijera que dos y dos son cinco, yo, francamente, diría que no entiendo al tipo ese, e incluso me atrevería a tildarle de profundo retrasado mental. Pero si un tipo llega y filma un par de imágenes con actores y las pone muy monas, con cierta técnica estrictamente cinematográfica, una detrás de otra, y lo llama película, todo está permitido. Da igual que se entienda o que no, que siga unas pautas, que tenga ralaciones internas o lógica alguna en virtud de la cual podríamos imaginar un submundo artístico, pero ni eso. Entonces yo siento lo mismo que con el matemático lumbrera de antes, y me apetece espetar un par de insultos en plan cariñoso al de "a film by", porque de lo contrario sería aceptar que alguien que sostenga que dos y dos son sesenta y nueve es un excelente matemático en caso de tener buena caligrafía. O sea, una tomadura de pelo de llamar la atención.